Los agujeros negros no solo absorben luz y materia: también emiten señales sonoras que los astrofísicos no logran explicar del todo. Este zumbido cósmico, captado gracias a las ondas gravitacionales y convertido en audio por los equipos de investigación, revela comportamientos que escapan a los modelos teóricos actuales.
Lo que intriga a la comunidad científica no es tanto la existencia de estas vibraciones, sino su naturaleza profunda. Algunas frecuencias no coinciden con las predicciones, y ciertos patrones se repiten de forma que sugiere procesos físicos aún desconocidos en el corazón de estos objetos extremos.
Muytec hace el punto sobre lo que se sabe hoy de este fenómeno, por qué desconcierta a los especialistas y qué pistas se están explorando para comprenderlo mejor.
Un zumbido cósmico procedente de agujeros negros supermasivos intriga a la ciencia
Un equipo internacional de investigadores ha detectado lo que podría describirse como el latido silencioso del universo: un misterioso “zumbido” proveniente de agujeros negros supermasivos, publicado en la revista Physical Review Letters. Este fenómeno, lejos de ser un simple ruido, constituye una vibración permanente del espacio-tiempo generada por millones de colisiones cósmicas.
Los científicos describen esta señal como un “murmullo cósmico”, resultado acumulado de incontables fusiones de agujeros negros en galaxias remotas. Aunque cada choque individual resulta demasiado tenue para ser captado por separado, su efecto colectivo produce una resonancia medible con tecnología de vanguardia.
El hallazgo se apoya en observaciones realizadas desde la primera detección de ondas gravitacionales en 2015 por LIGO. Desde entonces, los observatorios LIGO, Virgo y KAGRA han ampliado exponencialmente nuestra capacidad de escuchar el cosmos.
- LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory)
- Virgo (detector europeo de ondas gravitacionales)
- KAGRA (observatorio japonés subterráneo)
La constante de Hubble y la tensión que divide a los cosmólogos
El estudio, liderado por expertos de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign y la Universidad de Chicago, propone utilizar este fondo gravitacional para calcular con mayor precisión la constante de Hubble, el parámetro que mide la velocidad a la que se expande el universo. Una herramienta nueva en un debate antiguo.
En el corazón de esta investigación yace un problema conocido como la “tensión de Hubble”: las mediciones obtenidas del universo temprano no coinciden con las del cosmos más reciente. Esta discrepancia, lejos de ser un detalle menor, sacude los cimientos de la cosmología moderna.
“El volumen cósmico influye en la sonoridad de este fondo gravitacional, lo que abre una vía inédita para calibrar la expansión del universo.”
Investigadores de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign y la Universidad de Chicago
| Parámetro | Medición universo temprano | Medición universo reciente |
|---|---|---|
| Constante de Hubble | ~67 km/s/Mpc (CMB) | ~73 km/s/Mpc (supernovas) |
| Discrepancia | ~6 km/s/Mpc, la llamada “tensión de Hubble” | |
Una nueva era para la cosmología más allá de la luz visible
Lo verdaderamente revolucionario de este enfoque reside en su independencia de la luz o la radiación electromagnética. Por primera vez, los científicos disponen de un método para estudiar la edad, la composición y la evolución del universo sin recurrir a los instrumentos ópticos tradicionales, como si se aprendiera a leer un libro sin necesidad de verlo.
Se estima que existen muchos más eventos de fusión no detectables individualmente, pero que en conjunto tejen ese fondo constante de energía gravitatoria. Con las mejoras tecnológicas previstas en los próximos años, este murmullo podría captarse con una claridad sin precedentes.
Las implicaciones van más allá de la física teórica. Comprender este fenómeno podría arrojar luz sobre:
- La formación y evolución de las galaxias
- La historia temprana del cosmos
- La composición y edad del universo
- El ritmo real de expansión del espacio-tiempo